Battle Royale de Koushun Takami


Battle Royale es una novela de ciencia ficción y thriller. Trata acerca de un Japón fascista totalitario que organiza, como todos los años, un programa en el que secuestra a cuarenta y dos adolescentes y los manda a una isla donde deberán matarse los unos a los otros; el último en quedar en pie podrá volver a casa. Esta obra se convirtió, gracias a la polémica que generó, en un best seller. Tal polémica se debe no sólo a que está ambientada en un una época moderna sino que también tiene a estudiantes de secundaria como participantes de este juego mortal; cosa que no es un impedimento para el autor a la hora de describir escenas de violencia gráfica o que le haga temblar la mano cuando tiene que matar a alguien. Debido al éxito del libro, se hizo una adaptación cinematográfica así como una serie de manga; pero solo me concentraré en el libro en cuestión. 


El tono de la obra es bastante serio. Cuando se les revela a los personajes que deben matarse entre sí, hay reacciones dispares. Están los que prefieren esconderse, los que se rehúsan, los que están dispuestos a hacerlo con tal de sobrevivir y, finalmente, los que lo ven como una oportunidad para saciar sus ansias ocultas. Pese a lo absurdo de la premisa, no sentí que la veracidad o plausibilidad de la historia se derrumbara en algún momento, después de todo, no son pocos los casos de adolescentes que, tras obtener un arma, hayan causado terribles masacres; y su entera ejecución es el punto que la novela quiere establecer. Un problema que muchos mencionan es el tener que memorizar tantos nombres japoneses. En mi caso, no tuve este inconveniente, porque estoy acostumbrado a leer mangas, pero puedo entenderlo; aunque esto, a su vez, me lleva al verdadero problema de la novela: ¿para qué molestarse en memorizar tantos nombres si es que todos los alumnos son carne de carroña y pueden morir en la siguiente página? 


No es sino hasta en la mitad del libro en que se va estableciendo quiénes tendrán un rol más prominente para el desenlace; por lo tanto, la mayoría de los personajes sirven no más que para el entretenimiento del lector, el cual especula respecto a la forma y el orden en que morirá éste. Si bien esto tiene un aspecto positivo, no quita la inconveniencia de que una novela que funciona mediante la muerte de sus personajes no puede jamás construir algo a lo que el lector se pueda aferrar a un grado más emocional. Un ejemplo de esto es cuando uno de los participantes más inteligentes del grupo se pasa capítulos enteros orquestando métodos para desentrañar los secretos de la isla, solo para que al final sea asesinado con la misma frialdad que al resto de los fallecidos; cortando de un cuajo todos los progresos que había logrado hasta el momento, los cuales ni siquiera resultan de utilidad para los que sí logran sobrevivir. La secuencia de las chicas en el faro es otro cantar. Como las muertes son producidas debido a que una de ellas fue más desconfiada que el resto, el desenlace tiene como resultado una suerte de moraleja. 


Cuando me referí a los personajes como carne de carroña fue porque éstos son blancos para que sufran muertes en pos de nuestro entretenimiento más que seres humanos con aspiraciones y crecimiento. De acuerdo. Con tantos personajes en la mesa estoy pidiendo demasiado, pero me conformaría con que simplemente los personajes más importantes estén bien desarrollados, cosa que no ocurre con nuestros protagonistas. Shuya y Noriko son los personajes más aburridos de todos, son adolescentes comunes y corrientes. Entiendo que ese era el objetivo del autor, pero tienen objetivos demasiado idealizados y sobreviven la mayoría de las veces por pura suerte; son vehículos para ver lo que está ocurriendo a su alrededor. 


Esta historia califica como una distopía, pero no hay ningún mensaje profundo más que el que uno quiera sacar a la fuerza, porque las personas que organizan este juego de la muerte dan explicaciones un tanto vagas de cómo funciona la sociedad y nunca más sabemos de ellos. Seguro que el autor tenía muchas ideas en su cabeza pero que no servirían más que para armar el escenario en que ocurriría el Battle Royale, al cual toda la extensión de la novela está enfocada; que ahora que lo menciono, es bastante larga. Hubiera preferido que hubiera menos estudiantes, así pasaríamos más tiempo con ellos en menos páginas.


Para ir concluyendo, Battle Royale es el impulsor del subgénero con el mismo nombre que más adelante seguirían otras obras como Los Juegos del Hambre. Sin embargo, el problema del subgénero es que, al igual que el de los zombies, tiene muchas limitaciones. El Battle Royale viene con muchas reglas que impiden sacar el mejor fruto de una historia a niveles narrativos. No he conocido una historia de éstas que no se enfocara primariamente en shockear a la audiencia con su violencia desmedida. Es divertido de ver, pero no tiene posibilidades de evolucionar, y con el tiempo terminará estancándose y la gente perderá el interés. La novela en sí me pareció entretenida, aunque es tan larga que se termina volviendo tediosa, si tuviese como mínimo cien páginas de menos lo hubiera agradecido. Recomiendo la película en su lugar, está comprimida con los momentos de mayor importancia y las escenas de violencia en vida real se aprecian más. He leído por ahí que el manga es mucho mejor, pero como no lo leí no puedo saberlo; me parece que debí ir por el manga en lugar del libro… bueno, no cometan ustedes el mismo error.  


Valoración: 

2/5


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