lunes, 31 de agosto de 2020

Reseña: Raíces de Alex Haley


Raíces de Alex Haley es una novela autobiográfica sobre los antepasados del autor, pero que a la vez funciona como una crónica del origen de los afroamericanos en general, desde que fueron capturados de sus tribus por esclavistas hasta la ulterior ley de abolición de la esclavitud promulgada por el presidente Abraham Lincoln. 


La historia comienza con Kunta Kinte y su crianza dentro de su tribu mandinga. Se nos relata su día a día, describiendo las costumbres de su entorno y los ritos que debe seguir para eventualmente convertirse en hombre. Si uno se pusiera a leer sin conocer la sinopsis podría no tener idea de hacia dónde va la historia, esto se debe a que el autor tuvo la brillante idea de dedicar una gran cantidad de tiempo al personaje durante sus días en África. Dado que llegamos a conocer en detalle la vida de Kunta, su familia, sus amigos y sus aspiraciones nos resulta más impactante el momento en que debe dejar esa vida atrás y es forzado a embarcar hacia Estados Unidos. La añoranza que experimenta el personaje tras esa vida perdido la sufre también el lector.


Este tipo de novelas secas pueden resultar pesadas de digerir y más cuando superan las quinientas páginas, pero la escritura es ligera y directa, sin explayarse en detalles descriptivos, sumado a que el autor logra balancear de manera armoniosa el manejo de tonos, lo que hace que el proceso de lectura no se convierta en una carga difícil de aguantar; eso sí, si bien hay momentos tanto de tragedia como de serenidad, a fin de cuentas son mayores las escenas de tragedia, así que les advierto que esta novela les dejará un mal sabor de boca.


Esta novela fue adaptada a una miniserie de TV al año siguiente de su publicación y revivió durante esa época el interés en la genealogía y las costumbres africanas. Habrá logrado que personas de distintos ámbitos hagan una mayor introspección respecto a los pormenores que tuvieron que pasar los antepasados de los afroamericanos, aunque hoy en día cualquier persona que se eduque hasta solo con películas de ficción posee un entendimiento respecto a este tema, así que la novela no tiene algo novedoso que decir, lo cual no significa que no sea disfrutable. Una cuestión que remarcar, y suele pasar en los relatos autobiográficos, es que se todo se cuenta sólo desde la perspectiva de los esclavos, el cual es el punto, claro, pero no deja mucho territorio a la reflexión porque se trata más bien de un espectáculo. Sin embargo, hay algunas ideas que pueden sacarse. A mí me llamó la atención el que los esclavos traídos directamente desde África hayan sido obligados a abandonar su religión. Esto funcionaba como método de subyugación y para que los descendientes terminaran adoptando la cultura norteamericana. 


La extensión de la novela me pareció adecuada. No me pasó como en la mayoría de los libros de este tamaño en que llega un punto en que ya no veo la hora de terminarlo sino que la novela decide terminar para cuando ya no hay más que decir. Es bastante accesible, el autor es hábil capturando nuestro interés y tiene un final que hace que el recorrido haya valido la pena.


Valoración: 4/5


viernes, 28 de agosto de 2020

Reseña: La Mano Izquierda de la Oscuridad de Ursula K. Le Guin


La Mano Izquierda de la Oscuridad es una novela de ciencia ficción escrita por Ursula K. Le Guin en 1969, es la historia de Genly Ai, emisario de la federación galáctica de mundos, también conocida como el Ekumen, cuya misión es incorporar al planeta Gueden a esta unión galáctica. Gueden es un planeta cubierto de hielo y sus habitantes son andróginos, que pueden alterar de un sexo a otro según determinadas etapas. Esta novela es del tipo que nos obliga a plantear preguntas, indagando en mayor o menor medida en temas como la sexualidad, el nacionalismo y la religión. 


A pesar de no ser demasiado extensa, es un libro con pretensiones ambiciosas (tal vez demasiadas) que por décadas ha dado mucho de qué hablar, y con razones. Ursula K. Le Guin imaginó una sociedad en la que las personas comparten tanto las facetas masculinas como las femeninas y la renuencia de otros a comprender semejante forma de vida, lo cual se expresa mediante el protagonista Ai, un hombre con la misión de conocer a esta sociedad y tratar de integrarlos a la unión de planetas. Para este cometido contará con la ayuda del ministro Estraven, pero la inoperancia de Ai en comprender la forma de actuar de este asexuado aliado perjudicará su tarea. Para entender en más detalle esta novela hay que tener en cuenta la época de su publicación, 1969. Durante esos tiempos la figura del hombre varonil era la única con la que se asociaba al sexo masculino. Le Guin hace una observación sobre lo que en tiempos modernos se conoce como la toxicidad masculina. Sin embargo, una pregunta que me surgió respecto a este aspecto es que, ¿cómo un emisario interplanetario puede tener prejuicios interactuando con seres que responden a un comportamiento atípico de los humanos? Se supone que es su trabajo. ¿Acaso no tiene experiencia con otros planetas? Planetas donde, por ejemplo, vivan gente lagarto cuya conducta sea totalmente ajena a la humanoide. Eso sin mencionar el hecho de que Ai pertenece a una versión futurista de la Tierra, capaz de hacer viajes espaciales, y que seguramente habrán superados varios tabúes sociales. Pero supongo que Le Guin lo caracteriza de la forma en que lo hizo para hacer un punto con el tema. 


La novela nos relata acerca de las consecuencias de una sociedad carente de roles sexuales definidos. Estos seres no disponen de la agresividad característica de los hombres, así que los enfrentamientos armados son poco comunes. El planeta en el que viven, Gueden, también llamado Hielo, atraviesa una permanente era glaciar,  llegando a haber lugares que durante determinadas estaciones son inhabitables. La novela deja a la interpretación del lector resolver si es debido a la falta de ciertos rasgos masculinos o a lo ocupado que están los habitantes en sobrevivir bajo tales condiciones atmosféricas el que no existan las guerras entre naciones. En lo personal, pienso sinceramente que el que un planeta sin hombres hombres estuviese exento de guerras no es algo tan descabellado, seguramente la naturaleza y la resolución de los conflictos sería de manera distinta. Sin embargo, la novela también nos comenta que debido a esta falta de sed de conquista, la sociedad ha progresado tecnológicamente a un ritmo lento. No creo que el mensaje de Le Guin fuese que un mundo sin hombres sería mejor, y la evidencia está en el énfasis que la novela hace en la religión de los guedeanos, que es una derivación del taoísmo, la idea de dos polos opuestos que se complementan entre sí (de ahí viene el nombre del libro, la mano izquierda de la oscuridad vendría a ser una cara de la moneda). Podemos relacionar este concepto a los géneros masculinos y femeninos, como un ying y yang que deben coexistir en armonía.

 

Si bien es concisa, la novela pudo distribuir la exposición de sus temas más eficientemente. Se nos explica con detalle cómo funciona la sexualidad de los guedeanos, desde los patrones de cortejo hasta el proceso de reproducción, pero no indaga en aspectos igual de importantes como ser la crianza de los niños asexuados. A su vez, Le Guin gasta muchísimas páginas en describir el azotador viaje de los personajes a la intemperie en este cruel mundo helado. Son escenas extensas y, si bien son bastante viscerales y afectan la psicología de los personajes, no le vi correlación directa con los temas centrales de la historia. Mencioné por el principio que la novela puede tener pretensiones demasiado ambiciosas, y esto es porque si bien explora temas trascendentales a fondo, otros como el del nacionalismo o la religión simplemente son rasgados en la superficie.


Hoy en día la distinción entre hombres y mujeres no es tan tajante como lo debió ser en la época en que se publicó esta novela, aunque igualmente su contenido puede hacernos considerar cosas que nunca habíamos pensado de nuestra condición humana. Obviamente la recomiendo. A pesar de tener ciertos reparos, su mensaje se ha hecho a conocer por décadas a millones de lectores por el mundo.


Valoración: 4.5/5


miércoles, 26 de agosto de 2020

El Despertar del Leviatán de James S.A. Corey


The Expanse es una de las series de ciencia ficción más populares en la actualidad. Cuando me enteré que estaba inspirada en una serie de libros decidí darle una oportunidad. La primera parte, El Despertar del Leviatán, se trata de una ópera espacial en la que tanto Marte como las colonias en el Cinturón de Asteroides se han convertido en núcleos políticos que rivalizan con la Tierra, y las tensiones entre estos se aspiran en el ambiente. La trama se enfoca desde dos puntos de vista. El primero es el del oficial Holden y su tripulación, la Canterbury, en una misión que pondrá en vilo el frágil equilibrio que hay entre los tres núcleos políticos; y el otro es del agente Miller, un investigador que está detrás de una conspiración de niveles interplanetarios.


La trama es entretenida, hay bastantes secuencias de acción, los personajes son sencillos de entender, y la mejor parte ocurre cuando ambos protagonistas llegan a conocerse. Cada uno tiene una forma de pensar distinta, lo que provoca constantemente conflictos entre ellos y que, en algunos casos, pongan sus juicios a prueba, aunque si esto hubiese ocurrido más temprano en la novela hubiera sido de mi aprecio. 


Y eso es todo lo bueno que se puede decir de El Despertar del Leviatán. No hay aspiraciones a temas más profundos, cuando no está ocurriendo nada los personajes son aburridos y es demasiado larga, el desenlace del conflicto se alarga tanto que llegas terminala más por compromiso que por genuino interés. Es decente pero no trascendental y, francamente, quedé decepcionado. Sé que no he visto la serie de televisión, ¿pero qué tan diferente puede ser de lo que leí? Si lo que ocurre en esta primera novela es lo mismo que ocurre en la primera temporada, entonces no veo cómo puede ser esta la gran serie de la que todos los fanáticos de la ciencia ficción hablan. ¿Será que tiene efectos especiales muy buenos? No tengo problemas con series que aspiran a lo que aspiró esta, pero me molestan los comentarios en los que la comparan con la serie Babylon 5. The Expanse no llega ni a competirle. Babylon 5 es una serie compleja llena de personajes profundos, que explora el tan agotado tema de la guerra desde cada perspectiva que se pueda imaginar (algún día debería hacerle una reseña). 


En resumen, este inicio de la saga no estuvo mal, sin embargo no me hizo que me apeteciera seguir leyendo las otras partes, tal vez lo haga, pero no esperen sentados.


Valoración: 3/5


domingo, 23 de agosto de 2020

Reseña: El Visitante


El Visitante es una novela que tiene tanto las cualidades como fallas de las novelas de Stephen King; no he leído casi nada de sus novelas más actuales, tiene tantas que perdí el registro hace tiempo, pero cuando me enteré de que se estrenó hace poco una serie en HBO basada en esta historia decidí darle una ojeada. La historia trata de un detective, Ralph Anderson, que arresta al entrenador y profesor de la escuela del pueblo bajo los cargos de un cruel y depravado asesinato, quien niega categóricamente la acusación; sin embargo, lo que parece un caso sencillo se complicará al haber evidencia sustancial que respalda ambas versiones. ¿Quién de los dos tiene la razón? ¿O será que hay un tercero involucrado tras esta tragedia?


Stephen King tiene un estilo de escritura con un ritmo paulatino y donde ahonda demasiado en detalles, lo que durante las escenas en que quiere crear suspenso es muy efectivo, porque generan anticipación y, en consecuencia, suspenso; pero durante cualquier otro tipo de escena entorpece la narración, siendo más preferente un estilo más directo. En esta ocasión, mantener este mismo estilo durante toda la novela le salió a su favor, porque El Visitante es el tipo de historia en el que el foco está en que el lector se tome su tiempo, indague en el misterio y vaya armando las piezas del rompecabezas. 


La novela comienza rápidamente con un gancho y atrapa al lector desde el comienzo. Una cualidad de King es que sabe hacer buenas premisas, el lector no tiene que esperar demasiado para interesarse en la historia, es el motivo por el que sus novelas son tan populares. En definitiva, tenemos una buena premisa y una buena ejecución, ¿es, por lo tanto, una buena novela? Pues no. Para la segunda mitad el gancho desaparece y la historia termina porque... bueno, tiene que terminar. Una vez leí la expresión que decía que las historias de Stephen King no es que terminen sino que dejan de seguir. El es una máquina de escribir, su vasta bibliografía es prueba de ello, y en una entrevista suya que vi una vez, expuso su proceso de escritura. Al parecer, es de esos escritores que escriben bien surge la inspiración sin planear demasiado, hasta que eventualmente pierde el interés y decide terminar abruptamente con todo. Esto explicaría por qué sus finales son conocidos por ser tan malos, y El Visitante es una prueba de ello. King no tenía una dirección precisa hacia dónde iba a finalizar la historia, así que la resolución es muy pobre, con explicaciones básicas. Cuando el final no está anticipado en este tipo de historias, toda la tensión del comienzo se hace artificial, como si de un engaño se tratase. Se me pusiera a releer este libro no habría nada de disfrute; aclaro que no soy fan de las relecturas, pero en libros con sustancia uno puede descubrir cosas nuevas u obtener una nueva percepción respecto a ciertos personajes. Cosa que en esta novela no ocurre, porque los personajes no son interesantes en primer lugar, sino más bien el misterio que los envuelve. Aunque, debo rescatar que Holly Gibney es el único personaje que, por sí sola, mantiene la atención del lector. Es una pena que ingresa tarde a la historia central y su conflicto con el villano se siente menos personal que con los demás personajes.

 

Para concluir, puedo definir a esta historia como un interesante viaje que, al descubrir el destino, te das cuenta que no había nada porque emocionarse en primer lugar. No la recomiendo, pues hay mejores trabajos de Stephen King que sí merecen la pena darle una oportunidad.


Valoración: 2/5

jueves, 20 de agosto de 2020

Reseña: El Nombre del Viento


Sobrevalorada es una palabra muy usada a la hora de criticar un trabajo, tanto que hasta se ha vuelto un cliché, pero opino que ninguna novela merece más este término que El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss. La velocidad con la que ha adquirido fama y culto esta obra no tiene precedentes. Revisa cualquier Top 10 de literatura de fantasía y verás su hombre allí, anda, hazlo, yo te espero. A muchas series les toma tiempo hacerse notar entre las masas. A La Rueda del Tiempo le tomó cuatro libros lograr esto, a Malaz: el Libro de los Caídos tres y al Archivo de las Tormentas tan sólo dos, mientras que El Nombre del Viento con uno solo se colocó al nivel de estos titanes. 


Esta novela nos relata la historia de Kvothe, un personaje legendario que ha logrado cientos de hazañas, tiene memoria fotográfica, ingresó a la academia de magia más prestigiosa a corta edad, fue compositor de música de renombre, conoció el mundo de las hadas sin volverse loco y, por un tiempo, fue miembro de los Avengers… okay, ésto último no es cierto, pero lo que sí es cierto es que tiene incluso más hazañas en su haber. La historia comienza con el protagonista relatándonos sus primeros años de vida, y aquí es donde radica la razón por la que mucha gente se engancha inmediatamente con la novela. El hecho de que esté narrado en primera persona y la forma en que el autor detalla cada aspecto de la vida de Kvothe es súper efectiva, porque nos sumerge de lleno en ésta. Por ejemplo, durante sus años de mendigo, tenemos una idea precisa de cómo es el mundo en que se maneja, forsándonos a mantener las cuentas de cada moneda que lleva encima. Más adelante, nos explica cómo funciona la universidad y, luego, el escenario de los músicos. Mientras uno lee, se siente que está viviendo la vida de Kvothe. 


Lamentablemente, la experiencia no tarda mucho tiempo en convertirse exclusivamente en una fantasía de autoinserción. El personaje es el típico genio rebelde que humilla a sus malvados maestros, desafía la autoridad y se sale con la suya, tiene siempre la voz de la razón, coquetea con la mujer más hermosa de todas y tiene como rival a un pedante niño rico que nadie soporta. ¿Qué adolescente no amaría a este personaje? Otro problema que tiene el haber elegido esta estructura narrativa es que la historia central, la que trata de su venganza contra un grupo de mercenarios ancestrales, avanza muy poco, aunque en un primer libro esto se puede dejar pasar.


En general, considero a la novela como un début decente, un mundo bien detallado con muchos misterios por resolver, la primera parte de una saga muy prometedora, y hasta lo puedo recomendar, aunque no los culpo si lo dejan al comienzo, ya que tarda bastante en ponerse interesante. Esas fueron mis impresiones tras leer el primer libro. El problema es que leí el segundo y no hizo más que liquidar todas las expectativas que tenía con esta saga. El Temor de un Hombre Sabio comete los mismos errores que su novela antecesora sólo que los duplica, Kvothe puede hacer literalmente todo, es perfecto en cada aspecto que se te ocurra, la historia de venganza no avanza un ápice, se supone que sería una trilogía pero en estas 1000 páginas ni se explora este aspecto. El personaje se la pasa explorando distintos lugares del mundo, viviendo diversas andanzas que poca relación tienen entre sí, y lo peor es que ni siquiera tiene un clímax. La historia termina caprichosamente porque, seguramente, al autor se le acabaron las páginas. Fue ahí cuando me dije a mí mismo que había sido demasiado optimista y que Patrick Rothfuss no parece tener un sentido claro de hacia dónde quiere ir su historia y su tan esperado final, recuerden que se supone que es una trilogía. Y adivinen qué, al parecer no estaba siendo pesimista, a la fecha de la publicación de esta entrada, han pasado nueve años desde que salió a la luz el último libro, y hace unas semanas surgió una publicación de la editora de Rothfuss, Betsy Wollheim, ¡confesando que todavía no ha recibido un manuscrito del tercer libro! Así que les puedo aconsejar a sus fans que abandonen toda esperanza y se pongan mejor a esperar el sexto libro de Canción de Fuego y Hielo, ya que al menos tenemos evidencia de que George R.R. Martin tiene algunos capítulos escritos. 


Quiero terminar esta entrada rememorando una vez que fui a la librería y noté una versión bien atractiva y costosa de aniversario de El Nombre del Viento. Entonces me pregunté, ¿ya han pasado 10 años? ¿Cómo puede haber una versión aniversario de una saga con un solo libro decente? Estamos refiriéndonos a una franquicia tan popular que tiene hasta contratos tanto para hacer películas como series de televisión. ¿Ahora ven por qué utilicé el término sobrevalorada? No esperen que haga una reseña de la secuela, porque ya escribí todo lo que opino de ella. Por un lado, hubiese preferido que la hubieran dejado en un solo libro, sin embargo El Nombre de el Viento es de por sí una novela incompleta, sin una continuación que la complemente la premisa que se propone es un producto mediocre y seguirá siéndolo, al parecer.


Valoración de El Nombre del Viento: 2.5/5


Valoración de El Temor de un Hombre Sabio: 1/5


martes, 18 de agosto de 2020

Gloriana o la Reina Insatisfecha


Gloriana o la Reina Insatisfecha de Michael Moorcock es una novela muy particular, estaría catalogada dentro del género de fantasía pero es muy diferente a lo que uno esperaría, ya que se trata de una visión alternativa del reinado de Elizabeth I en los principio de la Inglaterra moderna; en la historia que nos compete tenemos a Gloriana I, reina de Albion. La novela hasta justifica esto, a través de la mención de los universos paralelos. Por lo tanto, si bien es un universo que nos resulta genuinamente familiar, éste está también provisto de elementos ajenos al nuestro, como cierta tecnología o un submundo de habitantes pintorescos en los espacios más recónditos del palacio real.


Gloriana retrata el día a día de la corte que preside la homónima. Conocemos las agendas políticas de cada uno de sus miembros, así como sus depravados secretos. Si bien Gloriana está en el título de la novela, sus apariciones son más escasas de lo que uno esperaría. La narración está distribuida entre diferentes personajes que son introducidos abruptamente al principio, sin establecer de manera clara quién es el protagonista, y éste es uno de los principales problemas que tuve con la novela, nunca pude descubrir dónde enfocar mi atención. 


Tras leer varios capítulos, el Capitán Quire  era el único personaje con una meta que cumplir en lugar de, simplemente, conservar el estatus quo, pero de momento éste se ausenta por mucho tiempo, sin dejar claro si es el villano de la obra o un antihéroe. Lo peculiar de esta novela es que no hay personajes buenos o malos, todos están sencillamente interesados en velar por su propio bienestar, dándole a la historia un aire realista, y eso no está mal, el problema es que, por más que uno quiera, no puede empatizar con ninguno de los personajes, todos son despreciables o depravados y, como mencioné antes, sin ninguna otra aspiración más que el de conservar el estatus quo. Hasta la propia Gloriana rara vez es proactiva. Cuando llega el momento en que estos personajes comienzan a sufrir, realmente no te importa, a lo sumo te provocará una satisfacción morbosa el ver a gente de porquería venírsele el mundo encima, aunque esto no es suficiente para conservar tu atención por más de 300 páginas, al menos fue en mi caso. Soy de las personas que le da más prioridad a los personajes que a la historia, y si no estoy siguiendo a un personaje que me interese, con el tiempo la historia dejará de importarme.

 

En conclusión, Gloriana es una novela bastante particular con la que jamás logré conectar, a lo mejor necesitó ser más corta o, tal vez, si fuese yo más entusiasta de las historias de intrigas y juegos de poder hubiese apreciado más este libro. Sé que hay una intrincada historia, con énfasis en la psicología y una visión cínica de la aristocracia por parte de Michael Moorcock, pero no logré apreciarlo, por lo tanto no puedo recomendarla a personas que compartan mi misma especie de cosmovisión.


Valoración: 2/5

lunes, 17 de agosto de 2020

Reseña: Un Abismo en el Cielo


Un Abismo en el Cielo es la novela de ciencia ficción de Vernor Vinge que cumple como secuela... bueno, en realidad precuela, pero se trata de una cuestión semántica, ya que, al igual que Un Fuego en el Abismo, es autoconclusiva, y lo que las une es un lazo tan fino que no es necesario leer una para entender la otra. En mi reseña anterior, categoricé la primera novela como una de mis favoritas. ¿Fue esta novela capaz de cumplir con el mismo nivel de calidad? La respuesta es… no, ni de cerca. De hecho, fue una decepción.


La premisa de esta novela es básicamente la misma que la de la anterior, salvo que el escenario y la ejecución son distintas. En esta ocasión, unos comerciantes intergalácticos se encuentran frente a un planeta habitado por arañas inteligentes. Vernor Vinge invierte la fórmula de Un Fuego en el Abismo, porque mantiene a las dos especies en tramas separadas, dedicándole una cantidad casi equitativa de capítulos a cada una, lo que nos permite conocer ambos lados del conflicto por igual. Al igual que en el libro anterior, el autor prefiere que veamos a esta especie alienígena de arañas como humanos y examinemos su perspectiva desde un ámbito más personal e identificable. Por un lado, tenemos a la civilización de arañas desarrollando tecnología que les permita sobrevivir bajo las terribles condiciones del planeta en el que habitan. Por otro lado, están los humanos que ya han alcanzado el viaje espacial y están a la espera de la oportunidad adecuada para estrechar lazos con aquella especie inferior. Este enfoque permite que conozcamos a los personajes de cada trama a profundidad y hace que el eventual choque cultural no sea forzado o conveniente, sino algo anticipado. 


El desarrollo de la historia se da a lo largo de varios años, y debido al progreso en la ciencia de la hibernación, los humanos pueden irse a dormir para no sufrir los efectos del envejecimiento, aunque de por sí la ciencia médica ha avanzado tanto que el humano promedio puede vivir siglos. Este recurso es muy peligroso, narrativamente hablando, porque se pueden cometer dos errores. El primero es que el mundo exterior no se modifique en lo más mínimo mientras los personajes duermen, como sucede en Casa de Soles de Alastair Reynolds, hace sentir al mundo una extensión de los personajes en lugar de algo independiente. El otro error es hacer que personajes importantes, que no se van a hibernar, crezcan durante el salto de tiempo, haciéndonos perder su desarrollo y que vuelvan a aparecer con personalidades nuevas que son más convenientes a la trama que producto de algo orgánico. Un Abismo en el Cielo no comete ninguno de los errores mencionados. En esta novela, el autor tiene un estilo más enfocado, vuelve a hacer mención de su idea del progreso cíclico de la humanidad de Un Fuego en el Abismo, pero ofreciendo una alternativa a esta dialéctica al que la humanidad está destinada a seguir. Otro tema que explora a detalle son los costes que implican los avances científicos y cuándo éstos son demasiado altos.


Una premisa original y personajes entrañables es la fórmula adecuada para enganchar a cualquier lector, el problema de esta novela es que no hay muchos personajes entrañables. El único que se explora a detalle es Pham Trinli, el resto no tiene tanta suerte. Parte del problema se debe a los tropos que utiliza el Vernor Vinge, tecnología que controla la mente de las personas y borrados de memorias, esto convierte a la mayoría de los personajes humanos  en marionetas, que solo responden a la voluntad de otro o se muevan en círculos, destruyendo su caracterización. Sin olvidar al villano megalomaníaco cliché que, hasta podría ser considerado unidimensional. En cuanto al elenco de las arañas, exceptuando al protagonista de esta trama, no hay mucho que decir, con el pasar del tiempo la historia se vuelve muy seca y repetitiva y no ves la hora de que ambas tramas se vinculan, y esto me lleva al mayor problema del libro, el encuentro entre las especies. Este es el momento de mayor anticipación para el lector, es más, se podría considerar el motivo de la existencia del mismo libro, y no ocurre hasta el final, lo cual es endemoniadamente frustrante, porque el libro es muy largo y hay momentos en que ambas tramas están en un punto muerto y van dando vueltas en círculos.


Pero qué pasa cuando llegamos al final. Pues, es más decepcionante que el de la primera novela. Todo se resuelve de manera conveniente, soluciones que ocurren detrás de escena  y son un hasta “mágicas”, en mi opinión. El final es demasiado optimista para mi gusto, todos ganan y son felices y las cosas se arreglan rápido, porque las especies entienden sin vacilar que todo fue un malentendido.


En definitiva, Un Abismo en el Cielo es un libro que me produjo mucha pena, ya que me encantaba el estilo, la construcción de eventos parecía denotar que culminaría en algo más maduro y complejo. Puede ser que esté siendo demasiado cruel con este libro, pero con la cantidad de páginas que tuve que tragarme pude haber leído uno o dos libros buenos. No puedo recomendarlo y neutralizó mi emoción por el tercer libro de la serie. Tengo entendido que es una secuela directa de los eventos de la primera, pero con el sabor que me dejó Un Abismo en el Cielo, tendré que esperar un tiempo hasta darle una oportunidad o quizás nunca hacerlo, les estaré informando.


Valoración: 2/5


sábado, 15 de agosto de 2020

Reseña: Un Fuego Sobre el Abismo


Un Fuego Sobre el Abismo de Vernor Vinge es una novela de ciencia ficción muy llamativa que juega con varios elementos característicos del género, como los viajes estelares, los pormenores de la tecnología, la coexistencia con especies alienígenas, la inteligencia artificial y el choque cultural, no es tarea fácil valerse de tantos temas en una historia coherente sin que sea forzado, pero el autor se pudo dar maña.


Me resulta difícil relatar aspectos de la trama sin arruinar la experiencia, ya que el ir descubriendo de qué trata es parte del disfrute, por lo que sólo escribiré que la novela trata sobre el encuentro entre humanos y especies de otro planeta. Podría ser catalogada como una historia de Primer Contacto, pero, en mi opinión, sería errado, pues estos alienígenas poseen estructuras socioculturales y una psicología demasiado remanente a la nuestra. Si se la toma, en cambio, como una historia sobre el encuentro entre dos civilizaciones separadas una de la otra por siglos de progreso tecnológico, se tiene una historia muy enriquecedora, y la forma en que Vernor Vinge relata este encuentro es magistral. El autor tiene un concepto cíclico del progreso evolutivo, toda sociedad, de cualquier tipo, está destinada a nacer, formar imperios con la más avanzada tecnología, autodestruirse con dicha tecnología y volver a reconstruir todo con piedras y palos; es un ir y venir en el que cada ciclo dura miles de años, del cual no se puede escapar, de manera que el pasado y el futuro pierden distinción. No sé qué tan exacta es esta predicción, pero puedo decir que es algo en lo que no solía pensar antes de leer este libro.

 

La historia se las arregla para contar un conflicto a pequeña escala entre dos bandos opuestos, paralelamente con otro de mayor escala, que involucra una conciencia superior capaz de destruir planetas, así que vemos a los héroes peleando no solo por su supervivencia, sino también para prevenir una catástrofe de niveles cósmicos, lo que incrementa los niveles de tensión por las nubes y evita que el lector se aburra. Lamentablemente, el clímax entre estos dos conflictos no termina de manera convincente y se siente apresurado, haciéndolo a uno pensar que el autor jugó con nuestras expectativas todo el tiempo, lo que me lleva a una opinión conflictiva que tengo respecto de la novela en general, su extensión. Si bien es algo larga, es autoconclusiva, por lo que todos los conflictos serán resueltos, así que sentirás que leer tanto ha valido la pena. Por otro lado, se queda con demasiados temas sin explorar, como manifesté al principio, la historia juega con temas complejos derivados de la existencia y la identidad, pero sólo juega con ellos, lo suficiente como para que te pongas a pensar aunque, al final del día, no hace mucho con ellos. Se agradece la intención, sin embargo una sola novela no es suficiente para indagar tan profundo en las ideas que tenía el autor sobre estos temas, si es que las tenía.


Otro aspecto que cabe mencionar es que cada página proporciona información muy importante, y el autor muchas veces continúa con el flujo narrativo sin detenerse a dar explicaciones, hay que estar muy atento en cada página, y no es algo malo de por sí, salvo por otro inconveniente. Esta es una novela de Hard Science Fiction, llena de términos científicos que no son necesarios entender y entorpecen una novela que, ya de por sí, no era sencilla de leer. Son páginas enteras de galimatías para los que no son acérrimos a este género, y en su mayoría no aportan al resultado final.


En resumen, Un Fuego Sobre el Abismo es uno de mis libros favoritos, no creo que sea perfecto, el final es bastante débil en contraste con lo que se anticipaba. La premisa fue demasiado ambiciosa para el autor, pero es una lectura que recomiendo encarecidamente.


Valoración: 4/5


jueves, 13 de agosto de 2020

Malaz: el Libro de los Caídos. Lo que los fans no admiten.

 


Malaz: el Libro de los Caídos es quizás la saga más ambiciosa de la literatura fantástica moderna. Es imposible definir en una oración de qué trata, ya que va más bien de una serie de historias con distintos personajes que, si bien cada uno tiene sus propias metas, comparten un marco general que termina uniendo todo a lo largo de 10 libros. Personajes aparecen, para luego desaparecer y aparecer nuevamente o simplemente abandonar la historia. El mundo donde transcurre todo es increíblemente vasto, no hablamos de una historia que transcurre a través de distintos países o continentes, sino de distintas dimensiones, y puedo elogiar a su autor, Steven Erikson, por mantener un flujo coherente que condensa de manera circular todas las historias... al menos hasta la mitad de la serie.


Malaz es considerada por muchos una serie que, o la odias por su pretenciosidad o la amas a muerte, y con el tiempo he descubierto que esta afirmación es cierta, aunque esto es debido a que, una vez que te enganchas con el estilo de particular de escribir de Erikson, comienzas a ignorar sus errores, errores que empiezan a incrementarse a medida que avanza la saga. Hay muchas cosas buenas para decir sobre esta serie, empezando con que se distingue de las novelas de fantasía moderna a la que estamos acostumbrados, ya que toma más influencias de Robert E. Howard que de J. R. R. Tolkien. A menudo la acción tomará lugar no tanto en castillos de corte europeo como en desiertos y savannahs africanas. El conflicto entre lo que consideramos como civilización y barbarie es un tema recurrente en la obra. Erikson idealiza el concepto de líder con el de un rey guerrero y sabio como Conan el Bárbaro. Otro aspecto positivo que puedo recalcar, y no es muy común en este género, es cómo siempre prioriza el arco argumental de los personajes antes que la historia, lo que hace que al final de cada historia haya un sentimiento de catarsis y éstos queden para siempre en nuestra memoria. Pero mencionemos también las razones de por qué la mayoría de los FANÁTICOS dicen amar esta saga, razones las cuales expondré por qué que son, en realidad, o falsas o negativas en sí mismas para la obra, y son las siguientes, es una historia oscura y sanguinaria donde los buenos no siempre ganan, tiene una infinidad de personajes con caracterización compleja, es una lectura madura que recompensa la paciencia y, por último, está llena de misterios que no son respondidos a directamente.


Primero que nada, que sea una historia oscura suele ser el argumento que utilizan los que buscan una lectura que apele más a las sensaciones que a la reflexión. Que tenga violencia y degeneración no la convierte en adulta. Es más común que los escritores se valgan de estos elementos no para aportar realismo sino para impresionar y satisfacer la morbosidad del lector. Solo hay que ver por qué suelen evadir describir en detalle situaciones un tanto incómodas para la demografía a la que va dirigida, como ser las relaciones sexuales entre hombres; mientras que hay gran variedad de escenas de este tipo entre mujeres. Esto ocurre porque no provocaría placer al lector, demostrando cuál es el verdadero objetivo de estas escenas. En relación a que los héroes no siempre ganan, nunca mencionan que, cuando lo hacen, es gracias a algún elemento mágico del cual no teníamos idea que existía. Erikson trata a la magia como algo que no puede ser entendido por el lector con facilidad, lo cual no está mal, pero son más las ocasiones en que ésta ayuda a los héroes en lugar de causarles problemas, no es así cómo se utiliza este sistema de magia, se considera conveniencia argumental.

 

Malaz tiene muchísimos personajes, y la mayoría con complejos dilemas filosóficos que, aunque interesantes, son más apropiado en sacerdotes o eruditos y no tanto en soldados, comerciantes o esclavos. Steven Erikson explicó en una ocasión que en su vida se encontraba con personas con poca educación pero visiones complejas acerca de la existencia. A lo que yo le respondo que la excepción no es la regla. A Erickson se le da mejor escribir a los personajes secundarios mejor que a los principales, porque tienen conflictos identificables y, al ser mortales y más prescindibles, pueden perder la vida y no regresar a través de la magia. Rara vez verás a los personajes principales atravesar por incertidumbres de este tipo, porque siempre saben lo que tienen que hacer debido a que un dios les dijo qué hacer, cosa que, como el lector ignora, no tiene otra opción que seguir leyendo para saber qué es eso.


Hablando de paciencia, los primeros libros manejan con prudencia el ritmo. Se emplean las suficientes páginas para conocer a los personajes hasta el eventual clímax, y si bien el tramo que hay entre estos dos momentos es muy largo, al menos pasan muchas cosas en el camino como para que sea disfrutable; pero con el pasar de los volúmenes, Eriksson se obsesiona con esta estructura y lo único que ofrece son personajes caminando por cientos de páginas, intercambiando monólogos filosóficos que tienen muy poco que ver con la trama de momento, hasta llegar al condenado clímax. Esto deja en evidencia que Erickson no tiene una historia en mente sino eventos, y elige rellenar los vacíos que hay entre éstos con diálogos y personajes estrafalarios que no aportan nada al conflicto central. Muchos fans dicen que hay que tener paciencia, pero lo único que mantiene al lector es el gancho, la promesa de que cuando llegue al final del camino habrá respuestas a los interrogantes que surgieron. Debo reconocer que al comienzo la información se revelaba de manera paulatina y creaba nuevas intrigas, lo cual te motivaba a seguir leyendo. Sin embargo, luego del libro 5 las respuestas son de dos tipos: o difusas o simples, lo cual me lleva al último punto.


Como dicen todo el que haya leído algún volumen de la saga, Malaz no te va a entregar todo servido, y el autor no revelará los misterios en una convención o en Twitter, como otros autores (ya deben saber a quién me refiero), Erikson es de los que  piensa que cuando una obra finaliza se tiene que pretender que el autor está muerto, pensamiento del cual estoy 100% de acuerdo. Si algo no quedó claro en su trabajo entonces no existe, ya sea porque fue intencional o por la incompetencia del autor al no encontrar una forma coherente de introducirlo en su producto. La ambigüedad es algo muy bueno. El mejor capítulo de La Rueda del Tiempo es el último de todos, ya que deja unos cuantos interrogantes respecto al destino de algunos personajes que el autor se llevó a la tumba sin afectar el conflicto final, pero no es lo mismo guardarse información que sirve para explicar la motivación de un personaje, porque provoca que nunca lleguemos a conocerlo a fondo y debamos aceptar ciegamente sus actos, ya que, como no sabemos todo de ellos, no hay otra opción más que confiar en que tenían la razón desde el principio, por lo que no hay conflicto moral. Yo no entiendo por qué los fans alaban el último libro, derramando lágrimas por el final del viaje. El libro 10 es el peor final que he visto en mi vida. ¿Qué clase de final deja un montón de tramas y arcos personales abiertos? Luego descifré por qué se tomó esta decisión. Al parecer, Erikson no quiere entregar todo porque lo va a usar en varias secuelas y precuelas que tiene planeado. ¿Qué tanto puede seguir un mundo expandiéndose? ¿10 libros no fue suficiente? Entiendo que se pueda hacer una precuela con personajes que no llegaron a aparecer y solo fueron mencionados, pero varios personajes centrales quedaron con sus arcos argumentales abiertos. Muchos argumentan que en Malaz no hay principios ni finales porque, al igual que en nuestro mundo, así funciona la Historia. A lo que respondo: sí, pero estamos hablando de ficción, sí hay un principio y un final, los delimita su autor, por más bonito que suene, una novela no tiene vida propia. No es que no sepamos todo del mundo malazano, que tampoco es necesario conocer a detalle, sino que el autor se guarda esta información, ya sea porque no la sabe o porque quiere seguir sacando libros de ella hasta morir.


En conclusión, Malaz: el Libro de los Caídos es una saga con momentos buenos, con una historia coherente que se va derrumbando bajo su propio peso mediante continúa. Me siento un poco mal escribiendo estas palabras, porque me enganché muchísimo cuando empecé a leer la serie, aunque de ser sincero, en un punto, lo que me impulsaba a seguir leyendo novela tras novela era que ya había invertido demasiado tiempo y quería conocer la verdad detrás de los misterios que, a mi pesar, no fueron resueltos. Así que si quieres adentrarte en esta saga, mi consejo sería que no lo hagas pensando en que todo tendrá sentido y cerrará cada cabo suelto, en vez de eso disfruta de los momentos y de los personajes secundarios que sí tiene resoluciones satisfactorias, muy satisfactorias.


Esta es mi valoración de cada libro si hay alguien a quien le interese.

Los Jardines de la Luna: 2/5
Las Puertas de la Casa de la Muerte: 4/5
Memorias del Hielo: 3.5/5
La Casa de las Cadenas: 3/5
Mareas de la Medianoche: 4/5
Los Cazahuesos: 3/5
La Tempestad del Segador: 3.5/5
Doblan por los Mastines: 2/5
Polvo de Sueños: 1/5
El Dios Tullido: 0/5

Respecto a la saga paralela de Ian C. Esslemont, Malaz: el Imperio, solo puedo recomendar El Retorno de la Guardia Carmesí, pero el resto no es muy bueno, es como ver Dragon Ball Super, son los mismos personajes pero su caracterización es más débil y en gran parte existe solo por existir.

martes, 11 de agosto de 2020

La Rueda del Tiempo: ¿vale la pena?


La Rueda del Tiempo es una de las sagas más ambiciosas de la literatura fantástica moderna. La historia trata de una profecía en la que los protagonistas deberán preparar el escenario y a sí mismos para La Última Batalla. La saga se vale de elementos de la mitología europea y asiática, particularmente la naturaleza cíclica del tiempo, las eras que se repiten. Además, emplea conceptos metafísicos como el balance y la dualidad.

 

Por esa descripción parece una obra sublime y compleja, pero la verdad es que es una novela muy fácil de abordar aunque difícil de atravesar, y esto se debe a que está conformada por 14 libros, en los cuales la cantidad de páginas de cada uno varía entre 800 a 1200 páginas. Antes de iniciar con esta saga, más de uno se preguntará si se tratará de un viaje que valdrá la pena. Bueno, siendo yo uno de los que tomó y finalizó ese viaje, es mi intención responder a esa pregunta.


Mi camino con La Rueda del Tiempo es muy particular. Leí el primer libro e inmediatamente lo odié. La historia sigue la fórmula estilo Tolkien de un pueblo pacífico alejado del resto del mundo, que no es la comarca, un joven granjero con una vida tranquila, que no es Frodo y un hechicero que llega al pueblo, que no es Gandalf, a advertirlos acerca de la llegada del Oscuro. Así es, no es una historia muy innovadora, pero lo que disfruté fueron los personajes que, si bien mayormente arquetípicos, eran entrañables y lo detallado que era el mundo escrito por Robert Jordan, el autor. 


Tuve que dejar pasar mucho tiempo y haber agotado el resto de sagas de fantasía de renombre para reunir la energía y darle una nueva oportunidad. Ahora que la fórmula tolkieniana había fijado el escenario y colocado a los personajes donde el autor quería, me pregunté qué enfoque tomaría la narrativa, y, para mi sorpresa, quedé bastante fascinado. Me encontré con un libro con identidad propia, y la racha siguió hasta el libro 4, el cual me pareció uno de los mejores que había leído en mi vida. Es cierto que toma muchísimas páginas para arrancar, pero cuando eventualmente lo hace, tenemos cuatro historias argumentales desplegándose (lo que explica porqué el libro sobrepasa las 1000 páginas). Crear varias tramas simultáneas es una jugada muy inteligente, ya que habrá algunas que serán entretenidas y otras que serán decepcionantes, sin embargo el lector promedio se quedará con la que le gustó y dejará pasar las demás. En el caso del libro 4 (El Aumento de la Sombra), las cuatro tramas cierran de manera satisfactoria, logrando que mi paciencia rindiera frutos. Sentí que estaba ante el trabajo de un genio, y el saber que me quedaban 10 libros me llenaba de expectativa. Sabía que no todos los demás serían tan buenos como éste, pero, si no era el siguiente, seguro el que le seguía alcanzaría el mismo nivel de calidad. Lamentablemente, esta calidad se desploma hasta llegar al final de la historia, allá por el libro 12.



En este punto, Robert Jordan comienza agarrarle el gusto a abusar en los detalles. Describe cómo son las posadas en la que matan el tiempo los personajes, al posadero, al mozo de cuadras y hasta el tipo de pelaje de los caballos; detalles que no solo no mueven la trama sino que, a veces, se tratan de escenarios en los que ya habían estado otros personajes, por lo tanto el lector, convirtiendo todo esa verborragia en llana redundancia. Y cuando finalmente ocurre algo emocionante vuelve a despertar tu interés, el libro termina. Demás está decir que la cantidad de libros de la saga está totalmente injustificado. Arcos argumentales que duran tres o más libros se resuelven de manera sencilla, haciéndote preguntar si hizo falta que tomase tanto tiempo. En el caso de las adaptaciones a la televisión de series de libros, como ser el caso de Juego de Tronos, los escritores adaptan un libro para contar 1 temporada completa. Usando esta lógica con La Rueda del Tiempo, en esta particular instancia de la saga, cada libro sería un capítulo de una serie de 60 minutos. En la mejor forma que se me ocurre de explicar lo escaso que ocurre en cada libro. No tendría problemas con una saga que tuviera ese formato, ¡pero que no cuando cada libro tiene como 700 páginas! El infame libro 10 es sin duda el peor libro que he leído en toda mi vida. No ocurre nada, absolutamente nada. Terminé leyéndome una versión resumida, algo que jamás en mi vida he hecho, y que terminó siendo la mejor decisión que he tomado. 


Imagino que se preguntarán qué ocurre cuando finalmente volvemos al final de la saga, cuando la calidad regresa. Bueno, es cuando Robert Jordan trágicamente fallece y Brandon Sanderson se ocupa de escribir los últimos tres libros. Me perdonarán los fans más acérrimos de Jordan, pero el estilo más directo y simplón de Sanderson es precisamente lo que la saga necesitaba. No estoy diciendo que sea mejor escritor que Jordan, sino que con el ritmo con el que seguíamos íbamos a tener 20 libros en lugar de 14 libros. Esta etapa es tan buena porque, en lugar de recibir migajas, como veníamos acostumbrados, el nuevo escritor se aboca a contar el final de la historia, el cual es muy bueno. Personalmente, el libro 12, La Tormenta, es mi favorito, debido al conflicto emocional que atraviesa el protagonista, pero más que nada porque en éste la deuteragonista debe primero socavar la autoridad de la antagonista y luego vencerla mediante fuerza bruta, así su victoria sea legítima a los ojos de los demás.


Finalmente, llegamos al final, el último libro, Un Recuerdo de Luz, la prometida Última Batalla, la que tanto nos estuvo haciendo esperar, ¿Cumple con las astronómicas expectativas? Mi respuesta es… sí. Básicamente, el libro es es una enorme batalla donde participan todos los personajes presentados previamente, en la que la mayoría tiene su momento para resaltar. No exagero al decir que nunca había visto o leído una batalla a tal escala. Varias sagas de fantasía, literarias o no, han optado por un final de este tipo sin cumplir estándares a este nivel. No es como en Harry Potter donde lo único que importa es lo que hace el protagonista o como en el manga Naruto, donde participan varios personajes que no conocemos y que, al igual que en Harry Potter, rápidamente dejan de importar los personajes que no sean Naruto o Sasuke. Un Recuerdo de Luz tiene hasta el tupé de matar personajes importantes, cosa que la saga siempre se acobardó de hacer. Muchos fanáticos desprecian esta novela debido a que carece de historia, y les tengo que dar la razón, por más grande que sea la batalla, 1200 páginas es demasiado. Yo, conciente de mi subjetividad, lo disfruté ampliamente, ya que la acción es mi punto débil. Me sentí como un adolescente nuevamente. Fue una sensación de catarsis que jamás había experimentado.


En conclusión, ¿vale la pena emprender este viaje llamado La Rueda del Tiempo? la respuesta depende. Si eres un fanático de las fantasías épicas repleta de locaciones ficticias, una cantidad colosal de personajes y sistemas de magia coherentes a lo largo de la historia; la respuesta es sí. Leer esta saga fue recorrer un sendero bien empinado, pero con un final satisfactorio. Si no eres fanático de la fantasía moderna, aléjate lo más que puedas, estás perdiendo tu tiempo. Si estás comenzando con este género, te recomiendo probar con otras que te provoquen menos fatiga. Tras haber leído a Martin, Sanderson y Erikson necesitaba saber qué tenía La Rueda del Tiempo para ofrecer que no haya recibido ya de éstos otros autores, y ya tengo la respuesta. Actualmente, siento que encontré el límite a lo que este género puede aspirar y mi yo actual no volverá a satisfacerse tan fácilmente, así que doy por concluido la fantasía moderna y me enfocaré en otros géneros.


Esta es mi valoración de cada libro:


El Ojo del Mundo: 2/5

El Despertar de los Héroes: 4/5

El Dragón Renacido: 3/5

El Aumento de la Sombra: 4.5/5

Cielo en Llamas: 3.5/5

El Señor del Caos: 3/5

La Corona de Espadas: 2/5

El Camino de Dagas: 3/5

El Corazón del Invierno: 2/5

Encrucijada en el Crepúsculo: 0/5

Cuchillo de Sueños: 3/5

La Tormenta: 5/5

Torres de Medianoche: 4/5

Un Recuerdo de Luz: 5/5


Trilogía de Nacidos de la Bruma

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