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domingo, 6 de septiembre de 2020

Mi opinión sobre Brandon Sanderson


Brandon Sanderson es el autor favorito de gran parte de los amantes del género de fantasía. La firma que este autor de Nebraska imprime en cada una de sus novelas las hace irresistible a cualquier persona experimentada o no en el género. Habiendo leído casi toda su bibliografía, puedo concluir que de los muchos atributos que tiene son principalmente tres los que pusieron a Sanderson en su pedestal. Uno de ellos son sus creativos y sistematizados sistemas de magia, el otro es la cantidad de libros que produce y, por último, su estilo directo de escritura. Aprovecharé esta entrada para examinar minuciosamente estos tres aspectos.

En primer lugar, Sanderson es de los adeptos a los sistemas de hard-magic, esto es magia que funciona y puede ser entendida de manera lógica, muy similar a la ciencia. Sanderson expone que en toda obra donde haya magia la solución a los problemas deben ser proporcionalmente iguales al conocimiento de la audiencia. Lo que quiere decir con esto es que para que los personajes salgan de problemas usando magia, ésta tiene que seguir las reglas que se hayan establecidos desde el principio de la novela, cualquier solución sacada de último momento y que no se haya hecho mención anteriormente cuenta como un Deus Ex Machina. De más está decir que los partidarios de las historias de fantasía más tradicional, en los que la magia rara vez se guía por reglas lógicas, están en contra de la cosmovisión de Sanderson, y que por tanto, sus novelas carecen del elemento místico, que sería el epítome de la fantasía como género. Yo, particularmente, no tengo una concepción específica de cómo debería funcionar la magia, estoy en un punto intermedio. Pero sí mencionaré unas falencias en los sistemas de magia de Sanderson que no pueden ser ignoradas. La magia en sus novelas como en Nacidos de la Bruma o Los Archivos de las Tormentas está configurada para que los personajes las usen como herramientas de pelea y puedan tener batallas dinámicas y prolongadas, y que el lector pueda seguirlas por páginas sin perderse. Más que nada, ese es el atractivo de sus novelas, el problema es que la magia parece no tener ninguna otra utilidad. No se ve que esté integrada en el mundo o que produzca cambios sobre este en un plano más ideológico. No se usan en situaciones cotidianas o para propósitos que no sean peleas individuales, razón por la que siempre los problemas se resuelven según quién fue mejor utilizando la magia.


El segundo aspecto por el que Sanderson es tan popular es por su frenético ritmo a la hora de oprimir las teclas de su computadora. Hablamos de un autor que, después de terminar un manuscrito de 1000 páginas, decide tomarse un descansito… escribiendo una novela de 300 páginas. Una vez, anuncio de sorpresa que tenía una historia de 100 páginas había escrito durante su tiempo libre, para así mantenernos entretenidos hasta la publicación de su libro más grande. Sanderson siempre tiene a su público satisfecho con algo nuevo cada año. En el género de fantasía hay muchos autores ambiciosos, pero la ambición no sirve de nada sin la disciplina para cumplirla. Con esto me refiero a los varios autores que anuncian con optimismo proyectos que, se diluyen tanto en el tiempo que se vuelve dudosa la esperanza de que lleguen a cumplirse en vida del autor. Un ejemplo sería George R.R. Martin, que hasta la fecha no ha publicado el sexto volumen de su heptalogía Canción de Fuego y Hielo; aún así, esto no impidió que el autor declarara que, después de sacar el tan esperado sexto libro, no empezaría a escribir el séptimo inmediatamente sino que se enfocaría en algún proyecto menor, como hacer otra historia de Dunk y Egg. Sonará pesimista, pero no creo que esta serie vaya a terminar alguna vez. Otro ejemplo es el autor Patrick Ruthfuss, quien, incluso teniendo la osadía de decir que su trilogía de El Asesino de Reyes sea posiblemente un prólogo de lo que tiene planeado, ni siquiera ha terminado la condenada trilogía; dentro de poco se cumplirán diez años desde la publicación del segundo libro. Por último quiero mencionar a Scott Lynch, que tampoco se queda fuera de esta acusación, aunque en menor grado. Su serie de Los Caballeros Bastardos, que empezó en 2006, tendrá siete volúmenes, de los cuales solo se han publicado tres y seguimos esperando desde hace siete años el cuarto. 


Aclarado esto, Brandon Sanderson… no es de este tipo de autores. Es, al igual que Steven Erikson, ambicioso pero que no ha tenido el infortunio de estancarse. Ahora explicaré cuál es el proyecto que tiene Sanderson en mente, para el que no lo sepa. Muchos autores crean una saga, y una vez que terminan empiezan otra nueva o quizás no. De los que empiezan una nueva saga, algunos autores eligen que la misma, si bien independiente de cualquier otro proyecto anterior, transcurra en el mismo universo ficticio de su saga anterior, ya sea como precuela, secuela o historia paralela. Autores como Robin Hobb o Mark Lawrence han hecho así. Sin embargo, Brandon Sanderson creó el Cosmere, una especie de sistema solar en el que en cada planeta toma lugar alguna novela, serie de novelas o historia corta. El nexo que las conecta entre sí es muy pequeño y no pasa de ser una referencia en cada obra, por lo que cada serie puede ser leída de manera aislada y en el orden en que uno quiera, pero eso está comenzando a cambiar. Ahora que el nombre de Sanderson tiene más peso, las conexiones entre distintos planetas se están haciendo notar más seguido, tal y como pasó en la tercera novela de El Archivo de las Tormentas y otra novela que, por ahora, no mencionaré. No hace falta decir lo ridículamente colosal que es este proyecto, y ningún autor se embarcaría en una empresa a largo plazo como esta. El único capaz de realizarlo sería un escritor constante que no sufra de épocas de bloqueo, tal y como es Sanderson. Y eso que no mencioné que tiene otras novelas que no son parte del Cosmere. Aunque, cabe aclarar que estos son de sus trabajos más mediocres, y la mayoría va dirigida a un público más juvenil. Es como si a las historias que no formasen parte del Cosmere no les dedicara tanta complejidad. He leído unas cuantas de estas historias y no hay mucho que sacar de ellas.    


Por último, el estilo de escritura de Brandon Sanderson es directo, conciso y accesible; sus libros podrán ser demasiado extensos pero te llevan gentilmente de la mano durante todo el viaje. Esto es bueno… comercialmente hablando. Cuando las descripciones son escasas y las metáforas inexistentes, un texto se siente muy seco y carente de vida; pero algo que noté es que Sanderson utiliza el formato escrito de manera puramente cinemática, sus palabras se usan para describir secuencias en lugar de transmitir ideas o emociones, como si sus historias estuviesen planeadas desde el origen en ser adaptadas a un formato audiovisual. Sin embargo, estaría mintiendo si dijese que sus novelas no expresaran ideas, varias de ellas lo hacen, aunque sean los personajes quienes las anuncien al lector. ¿Significa esto que el público de Sanderson es principalmente juvenil? La respuesta es no. Tanto adultos como jóvenes adoran a este autor, y creo que la respuesta a esta interrogante está en su estilo narrativo. Primero que nada, Sanderson tiene ideas innovadoras y complejas que quiere expresar a la hora de escribir, el problema es que la forma en que ejecuta estas ideas en el trabajo final no es buena. Esto es porque trata de simplificarlas para que sean digeribles a su público más joven y le da demasiado énfasis a la acción como método de resolución de conflictos. ¿De qué sirve tener un dilema ideológico si es que todo se resolverá a golpes? Así no funcionan los trabajos maduros.


Para ir dando un cierre, y para responder a la pregunta que se deben estar haciendo, ¿me gusta Brandon Sanderson? Sí. Tal vez más cuando era joven. Era un autor muy fácil de leer y divertido, y como sus libros requerían que leyeras más de 600 páginas y que entendieras cómo funcionaba la magia, me sentía inteligente al decir que era mi autor favorito. Al igual que mucha gente, me inicié en el género a través de sus libros, por lo cual le tengo mucho aprecio, pero no dejaré que la experiencia personal nuble mi juicio y me haga ignorar los errores que comete. Como nota final quiero añadir cuáles me parecen sus mejores historias. No. No son ni Elantris, Nacidos de la Bruma ni Los Archivos de las Tormentas. Son sus cuentos y novelas cortas, específicamente El Alma del Emperador y Sexto del Ocaso. Al ser cortos, estos relatos hacen uso de la magia para motivos de exploración temática en lugar de batallas. Los recomiendo como trabajos de suma calidad.      


       

   


viernes, 4 de septiembre de 2020

Reseña: Leopardo Negro, Lobo Rojo de Marlon James


Leopardo Negro, Lobo Rojo es la primera novela de la nueva saga de fantasía de Marlon James que se volvió popular incluso antes de su publicación. Esto es porque el actor Michael B. Jordan ya había comprado los derechos para hacer una adaptación y porque el mismo autor había definido a su saga como un Juego de Tronos ambientado en África, una excelente forma de vender un producto como algo nuevo, pero a la vez familiar. El trabajo de marketing que se hizo con esta novela es grandioso; funcionó en mí, me emocionó tanto que la compré antes de que hubiesen críticas, y cuando la terminé me llevé una decepción tremenda, al final fui engañado. 


La novela trata de la historia de Rastreador, un hombre poseedor de un olfato sin igual, lo que lo ha convertido en el mejor de los cazadores. Junto a su compañero, un hombre-leopardo (o creo que más bien leopardo-hombre) tendrán la misión de buscar a un niño perdido. Durante el viaje se encontrarán con muchas criaturas y elementos mágicos derivados de la cultura africana. Una historia sencilla, ¿pero cuál es el problema? Pues, esta novela está repleta de escenas impactantes, una tras otra. Cuando no está habiendo una escena de tortura está ocurriendo una de violación, y no es que yo esté siendo conservador sino que el  verdadero problema es la cantidad y secuencia en que las escenas se presentan, es como si el autor pensara que esta es la única forma en que se hace avanzar a la trama. Este sería un ejemplo: llegan a un pueblo y descubrimos que abusaban físicamente de los niños, conocen a un nuevo personaje que resulta ser el causante de que abusaran sexualmente en grupo a otro personaje, atraviesan un bosque en donde descubren a un monstruo que ha mutilado a todos los niños del lugar; este libro, muchas veces, se asemeja a la pornografía.


¿Y qué hay de los personajes? Bueno, esta es una historia bastante oscura y apática en la que la mayoría de los personajes son enemigos del protagonista y quieren hacerle la vida un infierno. La historia tiene algunas ideas y exploraciones acerca de lo cruel y distante que puede ser la naturaleza humana, pero el mensaje final parece indicar que nada tiene sentido y que todos terminaremos solos, mensaje al cual no estoy adepto.


Algo positivo que remarcar es que es bastante única en su tipo. A diferencia de las cientos de novelas fantásticas que salen cada año, los elementos mágicos que componen la ambientación son bastante únicos. Por momentos me hizo acordar a las películas de Alejandro Jodorowsky, llenas de cosas bizarras pero que, al igual que las películas de éste, suelen emplearse como algo llamativo que podría no ser parte de la historia principal. 


¿Qué quedó entonces de la novela que era el Juego de Tronos africano? La verdad es que no se parecen en nada, es más, Leopardo Negro, Lobo Rojo es una novela autoconclusiva, ¿no es que era una trilogía? Al parecer la secuela será la misma historia contada desde la perspectiva de otros personajes, al estilo de la película Rashomon de Akira Kurosawa. En conclusión, la promoción de esta novela fue una vil mentira, una trampa para que compraras con urgencia la novela, y no estoy exagerando, es más, tengo pruebas. En una entrevista Marlon James contestó en relación a la comparación que hizo con Juego de Tronos que fue un chiste de su parte. ¡Un chiste! Comparar su trabajo con el de la saga más popular actualmente, qué conveniente, ¿no les parece? Y no piense que mi queja se debe a que la novela no se parezca a Juego de Tronos, ni siquiera es mi saga favorita. Si la novela fuese buena por sus propios méritos le habría dado el visto bueno. Ahora que me pongo a reflexionar, tengo la teoría de que el mismo Michael B. Jordan fue engañado, al igual que el resto de los lectores. ¿Cómo pretende traer a la pantalla grande una historia llena de violación, niños deformes, masacres de infantes y sexo homosexual? Ningún estudio grande se animará a presentar al público general una historia así. 


Para finalizar, Leopardo Negro, Lobo Rojo es una novela que no encontré por dónde agarrar, se me ocurre que a lectores que disfruten de leer cosas bizarras y escenas gráficas de violencia y sexo la encontrarán apetecible, de lo contrario no cometas el mismo error que yo de compar esta novela.


Valoración: 1/5


jueves, 20 de agosto de 2020

Reseña: El Nombre del Viento


Sobrevalorada es una palabra muy usada a la hora de criticar un trabajo, tanto que hasta se ha vuelto un cliché, pero opino que ninguna novela merece más este término que El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss. La velocidad con la que ha adquirido fama y culto esta obra no tiene precedentes. Revisa cualquier Top 10 de literatura de fantasía y verás su hombre allí, anda, hazlo, yo te espero. A muchas series les toma tiempo hacerse notar entre las masas. A La Rueda del Tiempo le tomó cuatro libros lograr esto, a Malaz: el Libro de los Caídos tres y al Archivo de las Tormentas tan sólo dos, mientras que El Nombre del Viento con uno solo se colocó al nivel de estos titanes. 


Esta novela nos relata la historia de Kvothe, un personaje legendario que ha logrado cientos de hazañas, tiene memoria fotográfica, ingresó a la academia de magia más prestigiosa a corta edad, fue compositor de música de renombre, conoció el mundo de las hadas sin volverse loco y, por un tiempo, fue miembro de los Avengers… okay, ésto último no es cierto, pero lo que sí es cierto es que tiene incluso más hazañas en su haber. La historia comienza con el protagonista relatándonos sus primeros años de vida, y aquí es donde radica la razón por la que mucha gente se engancha inmediatamente con la novela. El hecho de que esté narrado en primera persona y la forma en que el autor detalla cada aspecto de la vida de Kvothe es súper efectiva, porque nos sumerge de lleno en ésta. Por ejemplo, durante sus años de mendigo, tenemos una idea precisa de cómo es el mundo en que se maneja, forsándonos a mantener las cuentas de cada moneda que lleva encima. Más adelante, nos explica cómo funciona la universidad y, luego, el escenario de los músicos. Mientras uno lee, se siente que está viviendo la vida de Kvothe. 


Lamentablemente, la experiencia no tarda mucho tiempo en convertirse exclusivamente en una fantasía de autoinserción. El personaje es el típico genio rebelde que humilla a sus malvados maestros, desafía la autoridad y se sale con la suya, tiene siempre la voz de la razón, coquetea con la mujer más hermosa de todas y tiene como rival a un pedante niño rico que nadie soporta. ¿Qué adolescente no amaría a este personaje? Otro problema que tiene el haber elegido esta estructura narrativa es que la historia central, la que trata de su venganza contra un grupo de mercenarios ancestrales, avanza muy poco, aunque en un primer libro esto se puede dejar pasar.


En general, considero a la novela como un début decente, un mundo bien detallado con muchos misterios por resolver, la primera parte de una saga muy prometedora, y hasta lo puedo recomendar, aunque no los culpo si lo dejan al comienzo, ya que tarda bastante en ponerse interesante. Esas fueron mis impresiones tras leer el primer libro. El problema es que leí el segundo y no hizo más que liquidar todas las expectativas que tenía con esta saga. El Temor de un Hombre Sabio comete los mismos errores que su novela antecesora sólo que los duplica, Kvothe puede hacer literalmente todo, es perfecto en cada aspecto que se te ocurra, la historia de venganza no avanza un ápice, se supone que sería una trilogía pero en estas 1000 páginas ni se explora este aspecto. El personaje se la pasa explorando distintos lugares del mundo, viviendo diversas andanzas que poca relación tienen entre sí, y lo peor es que ni siquiera tiene un clímax. La historia termina caprichosamente porque, seguramente, al autor se le acabaron las páginas. Fue ahí cuando me dije a mí mismo que había sido demasiado optimista y que Patrick Rothfuss no parece tener un sentido claro de hacia dónde quiere ir su historia y su tan esperado final, recuerden que se supone que es una trilogía. Y adivinen qué, al parecer no estaba siendo pesimista, a la fecha de la publicación de esta entrada, han pasado nueve años desde que salió a la luz el último libro, y hace unas semanas surgió una publicación de la editora de Rothfuss, Betsy Wollheim, ¡confesando que todavía no ha recibido un manuscrito del tercer libro! Así que les puedo aconsejar a sus fans que abandonen toda esperanza y se pongan mejor a esperar el sexto libro de Canción de Fuego y Hielo, ya que al menos tenemos evidencia de que George R.R. Martin tiene algunos capítulos escritos. 


Quiero terminar esta entrada rememorando una vez que fui a la librería y noté una versión bien atractiva y costosa de aniversario de El Nombre del Viento. Entonces me pregunté, ¿ya han pasado 10 años? ¿Cómo puede haber una versión aniversario de una saga con un solo libro decente? Estamos refiriéndonos a una franquicia tan popular que tiene hasta contratos tanto para hacer películas como series de televisión. ¿Ahora ven por qué utilicé el término sobrevalorada? No esperen que haga una reseña de la secuela, porque ya escribí todo lo que opino de ella. Por un lado, hubiese preferido que la hubieran dejado en un solo libro, sin embargo El Nombre de el Viento es de por sí una novela incompleta, sin una continuación que la complemente la premisa que se propone es un producto mediocre y seguirá siéndolo, al parecer.


Valoración de El Nombre del Viento: 2.5/5


Valoración de El Temor de un Hombre Sabio: 1/5


martes, 18 de agosto de 2020

Gloriana o la Reina Insatisfecha


Gloriana o la Reina Insatisfecha de Michael Moorcock es una novela muy particular, estaría catalogada dentro del género de fantasía pero es muy diferente a lo que uno esperaría, ya que se trata de una visión alternativa del reinado de Elizabeth I en los principio de la Inglaterra moderna; en la historia que nos compete tenemos a Gloriana I, reina de Albion. La novela hasta justifica esto, a través de la mención de los universos paralelos. Por lo tanto, si bien es un universo que nos resulta genuinamente familiar, éste está también provisto de elementos ajenos al nuestro, como cierta tecnología o un submundo de habitantes pintorescos en los espacios más recónditos del palacio real.


Gloriana retrata el día a día de la corte que preside la homónima. Conocemos las agendas políticas de cada uno de sus miembros, así como sus depravados secretos. Si bien Gloriana está en el título de la novela, sus apariciones son más escasas de lo que uno esperaría. La narración está distribuida entre diferentes personajes que son introducidos abruptamente al principio, sin establecer de manera clara quién es el protagonista, y éste es uno de los principales problemas que tuve con la novela, nunca pude descubrir dónde enfocar mi atención. 


Tras leer varios capítulos, el Capitán Quire  era el único personaje con una meta que cumplir en lugar de, simplemente, conservar el estatus quo, pero de momento éste se ausenta por mucho tiempo, sin dejar claro si es el villano de la obra o un antihéroe. Lo peculiar de esta novela es que no hay personajes buenos o malos, todos están sencillamente interesados en velar por su propio bienestar, dándole a la historia un aire realista, y eso no está mal, el problema es que, por más que uno quiera, no puede empatizar con ninguno de los personajes, todos son despreciables o depravados y, como mencioné antes, sin ninguna otra aspiración más que el de conservar el estatus quo. Hasta la propia Gloriana rara vez es proactiva. Cuando llega el momento en que estos personajes comienzan a sufrir, realmente no te importa, a lo sumo te provocará una satisfacción morbosa el ver a gente de porquería venírsele el mundo encima, aunque esto no es suficiente para conservar tu atención por más de 300 páginas, al menos fue en mi caso. Soy de las personas que le da más prioridad a los personajes que a la historia, y si no estoy siguiendo a un personaje que me interese, con el tiempo la historia dejará de importarme.

 

En conclusión, Gloriana es una novela bastante particular con la que jamás logré conectar, a lo mejor necesitó ser más corta o, tal vez, si fuese yo más entusiasta de las historias de intrigas y juegos de poder hubiese apreciado más este libro. Sé que hay una intrincada historia, con énfasis en la psicología y una visión cínica de la aristocracia por parte de Michael Moorcock, pero no logré apreciarlo, por lo tanto no puedo recomendarla a personas que compartan mi misma especie de cosmovisión.


Valoración: 2/5

jueves, 13 de agosto de 2020

Malaz: el Libro de los Caídos. Lo que los fans no admiten.

 


Malaz: el Libro de los Caídos es quizás la saga más ambiciosa de la literatura fantástica moderna. Es imposible definir en una oración de qué trata, ya que va más bien de una serie de historias con distintos personajes que, si bien cada uno tiene sus propias metas, comparten un marco general que termina uniendo todo a lo largo de 10 libros. Personajes aparecen, para luego desaparecer y aparecer nuevamente o simplemente abandonar la historia. El mundo donde transcurre todo es increíblemente vasto, no hablamos de una historia que transcurre a través de distintos países o continentes, sino de distintas dimensiones, y puedo elogiar a su autor, Steven Erikson, por mantener un flujo coherente que condensa de manera circular todas las historias... al menos hasta la mitad de la serie.


Malaz es considerada por muchos una serie que, o la odias por su pretenciosidad o la amas a muerte, y con el tiempo he descubierto que esta afirmación es cierta, aunque esto es debido a que, una vez que te enganchas con el estilo de particular de escribir de Erikson, comienzas a ignorar sus errores, errores que empiezan a incrementarse a medida que avanza la saga. Hay muchas cosas buenas para decir sobre esta serie, empezando con que se distingue de las novelas de fantasía moderna a la que estamos acostumbrados, ya que toma más influencias de Robert E. Howard que de J. R. R. Tolkien. A menudo la acción tomará lugar no tanto en castillos de corte europeo como en desiertos y savannahs africanas. El conflicto entre lo que consideramos como civilización y barbarie es un tema recurrente en la obra. Erikson idealiza el concepto de líder con el de un rey guerrero y sabio como Conan el Bárbaro. Otro aspecto positivo que puedo recalcar, y no es muy común en este género, es cómo siempre prioriza el arco argumental de los personajes antes que la historia, lo que hace que al final de cada historia haya un sentimiento de catarsis y éstos queden para siempre en nuestra memoria. Pero mencionemos también las razones de por qué la mayoría de los FANÁTICOS dicen amar esta saga, razones las cuales expondré por qué que son, en realidad, o falsas o negativas en sí mismas para la obra, y son las siguientes, es una historia oscura y sanguinaria donde los buenos no siempre ganan, tiene una infinidad de personajes con caracterización compleja, es una lectura madura que recompensa la paciencia y, por último, está llena de misterios que no son respondidos a directamente.


Primero que nada, que sea una historia oscura suele ser el argumento que utilizan los que buscan una lectura que apele más a las sensaciones que a la reflexión. Que tenga violencia y degeneración no la convierte en adulta. Es más común que los escritores se valgan de estos elementos no para aportar realismo sino para impresionar y satisfacer la morbosidad del lector. Solo hay que ver por qué suelen evadir describir en detalle situaciones un tanto incómodas para la demografía a la que va dirigida, como ser las relaciones sexuales entre hombres; mientras que hay gran variedad de escenas de este tipo entre mujeres. Esto ocurre porque no provocaría placer al lector, demostrando cuál es el verdadero objetivo de estas escenas. En relación a que los héroes no siempre ganan, nunca mencionan que, cuando lo hacen, es gracias a algún elemento mágico del cual no teníamos idea que existía. Erikson trata a la magia como algo que no puede ser entendido por el lector con facilidad, lo cual no está mal, pero son más las ocasiones en que ésta ayuda a los héroes en lugar de causarles problemas, no es así cómo se utiliza este sistema de magia, se considera conveniencia argumental.

 

Malaz tiene muchísimos personajes, y la mayoría con complejos dilemas filosóficos que, aunque interesantes, son más apropiado en sacerdotes o eruditos y no tanto en soldados, comerciantes o esclavos. Steven Erikson explicó en una ocasión que en su vida se encontraba con personas con poca educación pero visiones complejas acerca de la existencia. A lo que yo le respondo que la excepción no es la regla. A Erickson se le da mejor escribir a los personajes secundarios mejor que a los principales, porque tienen conflictos identificables y, al ser mortales y más prescindibles, pueden perder la vida y no regresar a través de la magia. Rara vez verás a los personajes principales atravesar por incertidumbres de este tipo, porque siempre saben lo que tienen que hacer debido a que un dios les dijo qué hacer, cosa que, como el lector ignora, no tiene otra opción que seguir leyendo para saber qué es eso.


Hablando de paciencia, los primeros libros manejan con prudencia el ritmo. Se emplean las suficientes páginas para conocer a los personajes hasta el eventual clímax, y si bien el tramo que hay entre estos dos momentos es muy largo, al menos pasan muchas cosas en el camino como para que sea disfrutable; pero con el pasar de los volúmenes, Eriksson se obsesiona con esta estructura y lo único que ofrece son personajes caminando por cientos de páginas, intercambiando monólogos filosóficos que tienen muy poco que ver con la trama de momento, hasta llegar al condenado clímax. Esto deja en evidencia que Erickson no tiene una historia en mente sino eventos, y elige rellenar los vacíos que hay entre éstos con diálogos y personajes estrafalarios que no aportan nada al conflicto central. Muchos fans dicen que hay que tener paciencia, pero lo único que mantiene al lector es el gancho, la promesa de que cuando llegue al final del camino habrá respuestas a los interrogantes que surgieron. Debo reconocer que al comienzo la información se revelaba de manera paulatina y creaba nuevas intrigas, lo cual te motivaba a seguir leyendo. Sin embargo, luego del libro 5 las respuestas son de dos tipos: o difusas o simples, lo cual me lleva al último punto.


Como dicen todo el que haya leído algún volumen de la saga, Malaz no te va a entregar todo servido, y el autor no revelará los misterios en una convención o en Twitter, como otros autores (ya deben saber a quién me refiero), Erikson es de los que  piensa que cuando una obra finaliza se tiene que pretender que el autor está muerto, pensamiento del cual estoy 100% de acuerdo. Si algo no quedó claro en su trabajo entonces no existe, ya sea porque fue intencional o por la incompetencia del autor al no encontrar una forma coherente de introducirlo en su producto. La ambigüedad es algo muy bueno. El mejor capítulo de La Rueda del Tiempo es el último de todos, ya que deja unos cuantos interrogantes respecto al destino de algunos personajes que el autor se llevó a la tumba sin afectar el conflicto final, pero no es lo mismo guardarse información que sirve para explicar la motivación de un personaje, porque provoca que nunca lleguemos a conocerlo a fondo y debamos aceptar ciegamente sus actos, ya que, como no sabemos todo de ellos, no hay otra opción más que confiar en que tenían la razón desde el principio, por lo que no hay conflicto moral. Yo no entiendo por qué los fans alaban el último libro, derramando lágrimas por el final del viaje. El libro 10 es el peor final que he visto en mi vida. ¿Qué clase de final deja un montón de tramas y arcos personales abiertos? Luego descifré por qué se tomó esta decisión. Al parecer, Erikson no quiere entregar todo porque lo va a usar en varias secuelas y precuelas que tiene planeado. ¿Qué tanto puede seguir un mundo expandiéndose? ¿10 libros no fue suficiente? Entiendo que se pueda hacer una precuela con personajes que no llegaron a aparecer y solo fueron mencionados, pero varios personajes centrales quedaron con sus arcos argumentales abiertos. Muchos argumentan que en Malaz no hay principios ni finales porque, al igual que en nuestro mundo, así funciona la Historia. A lo que respondo: sí, pero estamos hablando de ficción, sí hay un principio y un final, los delimita su autor, por más bonito que suene, una novela no tiene vida propia. No es que no sepamos todo del mundo malazano, que tampoco es necesario conocer a detalle, sino que el autor se guarda esta información, ya sea porque no la sabe o porque quiere seguir sacando libros de ella hasta morir.


En conclusión, Malaz: el Libro de los Caídos es una saga con momentos buenos, con una historia coherente que se va derrumbando bajo su propio peso mediante continúa. Me siento un poco mal escribiendo estas palabras, porque me enganché muchísimo cuando empecé a leer la serie, aunque de ser sincero, en un punto, lo que me impulsaba a seguir leyendo novela tras novela era que ya había invertido demasiado tiempo y quería conocer la verdad detrás de los misterios que, a mi pesar, no fueron resueltos. Así que si quieres adentrarte en esta saga, mi consejo sería que no lo hagas pensando en que todo tendrá sentido y cerrará cada cabo suelto, en vez de eso disfruta de los momentos y de los personajes secundarios que sí tiene resoluciones satisfactorias, muy satisfactorias.


Esta es mi valoración de cada libro si hay alguien a quien le interese.

Los Jardines de la Luna: 2/5
Las Puertas de la Casa de la Muerte: 4/5
Memorias del Hielo: 3.5/5
La Casa de las Cadenas: 3/5
Mareas de la Medianoche: 4/5
Los Cazahuesos: 3/5
La Tempestad del Segador: 3.5/5
Doblan por los Mastines: 2/5
Polvo de Sueños: 1/5
El Dios Tullido: 0/5

Respecto a la saga paralela de Ian C. Esslemont, Malaz: el Imperio, solo puedo recomendar El Retorno de la Guardia Carmesí, pero el resto no es muy bueno, es como ver Dragon Ball Super, son los mismos personajes pero su caracterización es más débil y en gran parte existe solo por existir.

martes, 11 de agosto de 2020

La Rueda del Tiempo: ¿vale la pena?


La Rueda del Tiempo es una de las sagas más ambiciosas de la literatura fantástica moderna. La historia trata de una profecía en la que los protagonistas deberán preparar el escenario y a sí mismos para La Última Batalla. La saga se vale de elementos de la mitología europea y asiática, particularmente la naturaleza cíclica del tiempo, las eras que se repiten. Además, emplea conceptos metafísicos como el balance y la dualidad.

 

Por esa descripción parece una obra sublime y compleja, pero la verdad es que es una novela muy fácil de abordar aunque difícil de atravesar, y esto se debe a que está conformada por 14 libros, en los cuales la cantidad de páginas de cada uno varía entre 800 a 1200 páginas. Antes de iniciar con esta saga, más de uno se preguntará si se tratará de un viaje que valdrá la pena. Bueno, siendo yo uno de los que tomó y finalizó ese viaje, es mi intención responder a esa pregunta.


Mi camino con La Rueda del Tiempo es muy particular. Leí el primer libro e inmediatamente lo odié. La historia sigue la fórmula estilo Tolkien de un pueblo pacífico alejado del resto del mundo, que no es la comarca, un joven granjero con una vida tranquila, que no es Frodo y un hechicero que llega al pueblo, que no es Gandalf, a advertirlos acerca de la llegada del Oscuro. Así es, no es una historia muy innovadora, pero lo que disfruté fueron los personajes que, si bien mayormente arquetípicos, eran entrañables y lo detallado que era el mundo escrito por Robert Jordan, el autor. 


Tuve que dejar pasar mucho tiempo y haber agotado el resto de sagas de fantasía de renombre para reunir la energía y darle una nueva oportunidad. Ahora que la fórmula tolkieniana había fijado el escenario y colocado a los personajes donde el autor quería, me pregunté qué enfoque tomaría la narrativa, y, para mi sorpresa, quedé bastante fascinado. Me encontré con un libro con identidad propia, y la racha siguió hasta el libro 4, el cual me pareció uno de los mejores que había leído en mi vida. Es cierto que toma muchísimas páginas para arrancar, pero cuando eventualmente lo hace, tenemos cuatro historias argumentales desplegándose (lo que explica porqué el libro sobrepasa las 1000 páginas). Crear varias tramas simultáneas es una jugada muy inteligente, ya que habrá algunas que serán entretenidas y otras que serán decepcionantes, sin embargo el lector promedio se quedará con la que le gustó y dejará pasar las demás. En el caso del libro 4 (El Aumento de la Sombra), las cuatro tramas cierran de manera satisfactoria, logrando que mi paciencia rindiera frutos. Sentí que estaba ante el trabajo de un genio, y el saber que me quedaban 10 libros me llenaba de expectativa. Sabía que no todos los demás serían tan buenos como éste, pero, si no era el siguiente, seguro el que le seguía alcanzaría el mismo nivel de calidad. Lamentablemente, esta calidad se desploma hasta llegar al final de la historia, allá por el libro 12.



En este punto, Robert Jordan comienza agarrarle el gusto a abusar en los detalles. Describe cómo son las posadas en la que matan el tiempo los personajes, al posadero, al mozo de cuadras y hasta el tipo de pelaje de los caballos; detalles que no solo no mueven la trama sino que, a veces, se tratan de escenarios en los que ya habían estado otros personajes, por lo tanto el lector, convirtiendo todo esa verborragia en llana redundancia. Y cuando finalmente ocurre algo emocionante vuelve a despertar tu interés, el libro termina. Demás está decir que la cantidad de libros de la saga está totalmente injustificado. Arcos argumentales que duran tres o más libros se resuelven de manera sencilla, haciéndote preguntar si hizo falta que tomase tanto tiempo. En el caso de las adaptaciones a la televisión de series de libros, como ser el caso de Juego de Tronos, los escritores adaptan un libro para contar 1 temporada completa. Usando esta lógica con La Rueda del Tiempo, en esta particular instancia de la saga, cada libro sería un capítulo de una serie de 60 minutos. En la mejor forma que se me ocurre de explicar lo escaso que ocurre en cada libro. No tendría problemas con una saga que tuviera ese formato, ¡pero que no cuando cada libro tiene como 700 páginas! El infame libro 10 es sin duda el peor libro que he leído en toda mi vida. No ocurre nada, absolutamente nada. Terminé leyéndome una versión resumida, algo que jamás en mi vida he hecho, y que terminó siendo la mejor decisión que he tomado. 


Imagino que se preguntarán qué ocurre cuando finalmente volvemos al final de la saga, cuando la calidad regresa. Bueno, es cuando Robert Jordan trágicamente fallece y Brandon Sanderson se ocupa de escribir los últimos tres libros. Me perdonarán los fans más acérrimos de Jordan, pero el estilo más directo y simplón de Sanderson es precisamente lo que la saga necesitaba. No estoy diciendo que sea mejor escritor que Jordan, sino que con el ritmo con el que seguíamos íbamos a tener 20 libros en lugar de 14 libros. Esta etapa es tan buena porque, en lugar de recibir migajas, como veníamos acostumbrados, el nuevo escritor se aboca a contar el final de la historia, el cual es muy bueno. Personalmente, el libro 12, La Tormenta, es mi favorito, debido al conflicto emocional que atraviesa el protagonista, pero más que nada porque en éste la deuteragonista debe primero socavar la autoridad de la antagonista y luego vencerla mediante fuerza bruta, así su victoria sea legítima a los ojos de los demás.


Finalmente, llegamos al final, el último libro, Un Recuerdo de Luz, la prometida Última Batalla, la que tanto nos estuvo haciendo esperar, ¿Cumple con las astronómicas expectativas? Mi respuesta es… sí. Básicamente, el libro es es una enorme batalla donde participan todos los personajes presentados previamente, en la que la mayoría tiene su momento para resaltar. No exagero al decir que nunca había visto o leído una batalla a tal escala. Varias sagas de fantasía, literarias o no, han optado por un final de este tipo sin cumplir estándares a este nivel. No es como en Harry Potter donde lo único que importa es lo que hace el protagonista o como en el manga Naruto, donde participan varios personajes que no conocemos y que, al igual que en Harry Potter, rápidamente dejan de importar los personajes que no sean Naruto o Sasuke. Un Recuerdo de Luz tiene hasta el tupé de matar personajes importantes, cosa que la saga siempre se acobardó de hacer. Muchos fanáticos desprecian esta novela debido a que carece de historia, y les tengo que dar la razón, por más grande que sea la batalla, 1200 páginas es demasiado. Yo, conciente de mi subjetividad, lo disfruté ampliamente, ya que la acción es mi punto débil. Me sentí como un adolescente nuevamente. Fue una sensación de catarsis que jamás había experimentado.


En conclusión, ¿vale la pena emprender este viaje llamado La Rueda del Tiempo? la respuesta depende. Si eres un fanático de las fantasías épicas repleta de locaciones ficticias, una cantidad colosal de personajes y sistemas de magia coherentes a lo largo de la historia; la respuesta es sí. Leer esta saga fue recorrer un sendero bien empinado, pero con un final satisfactorio. Si no eres fanático de la fantasía moderna, aléjate lo más que puedas, estás perdiendo tu tiempo. Si estás comenzando con este género, te recomiendo probar con otras que te provoquen menos fatiga. Tras haber leído a Martin, Sanderson y Erikson necesitaba saber qué tenía La Rueda del Tiempo para ofrecer que no haya recibido ya de éstos otros autores, y ya tengo la respuesta. Actualmente, siento que encontré el límite a lo que este género puede aspirar y mi yo actual no volverá a satisfacerse tan fácilmente, así que doy por concluido la fantasía moderna y me enfocaré en otros géneros.


Esta es mi valoración de cada libro:


El Ojo del Mundo: 2/5

El Despertar de los Héroes: 4/5

El Dragón Renacido: 3/5

El Aumento de la Sombra: 4.5/5

Cielo en Llamas: 3.5/5

El Señor del Caos: 3/5

La Corona de Espadas: 2/5

El Camino de Dagas: 3/5

El Corazón del Invierno: 2/5

Encrucijada en el Crepúsculo: 0/5

Cuchillo de Sueños: 3/5

La Tormenta: 5/5

Torres de Medianoche: 4/5

Un Recuerdo de Luz: 5/5


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