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martes, 3 de marzo de 2026

El Oscuro Pasajero de Jeff Lindasy (Dexter)

¿Mejor que la serie de TV?


La pregunta que todos se hacen. Personalmente, creo que no, pero igual deberías darle una oportunidad.
Soy fanático de Dexter y dudo que haya muchas personas que solo conozcan el libro, por lo que es difícil evitar las comparaciones; aunque, a su vez, resulta injusto hacerlo. La serie de televisión cuenta con 12 capítulos de 50 minutos, lo que permite desarrollar la trama con mayor anticipación y otorgar arcos argumentales a los demás personajes. Esta es una de las desventajas de la novela: es corta y narrada íntegramente desde la perspectiva de Dexter. Se trata de una concepción muy distinta; prácticamente, esta novela es la base sobre la que se construyó la primera temporada, y no una adaptación parte por parte.
Hecha esta salvedad, juzgando la novela como un producto propio, es bastante divertida y sencilla de seguir. El personaje de Dexter es lo suficientemente atractivo como para mantener el interés y terminar el libro en un fin de semana. Nunca traiciona su premisa: es definido como un carismático charlatán carente de empatía, con objetivos caprichosos. Pero a pesar de eso, no llegas a odiarlo, ya que desata su malicia sobre la peor calaña de la sociedad. Esto, en mi opinión, siempre me pareció algo manipulador. Si llegara a matar a un inocente por accidente, poco le importaría, e incluso probablemente haría algún chiste al respecto; en consecuencia, el lector no seguiría teniendo la misma opinión de él y probablemente dejaría de leer el libro. Esto no es tan evidente en la novela, pero en la serie se convierte en un problema enorme que, con el tiempo, provoca su decadencia (como cuando Dexter pide consuelo porque mató a un inocente por accidente).
A pesar de que Dexter es una de mis series favoritas, no me atrevería a decir que cumple con el estándar de oro de calidad ni que merece estar en el panteón de los mejores productos audiovisuales (esa categoría la reservo para The Shield). Además del problema mencionado anteriormente, la serie desinforma al público sobre cómo funciona realmente la mente de un psicópata. Según la criminología forense, estas personas nacen así, no se forman a partir de traumas graves. Se trata de una confusión en la cronología de las causas y las consecuencias. La alienación de la sociedad no crea psicópatas, sino que los actos aberrantes de los psicópatas hacen que la sociedad los aliene. La carencia de empatía es una cosa, pero experimentar placer con el daño ajeno es una condición que no puede ser fabricada: está presente en el cerebro desde su formación. Pueden averiguar más sobre esto leyendo el libro de Robert D. Hare, Without Conscience: The Disturbing World of the Psychopaths Among Us. Por eso no existen hermanos asesinos que, de manera independiente, trabajen como asesinos seriales; en todo caso, suele haber uno que influye sobre otro de naturaleza más sumisa.
Así que no lean Dexter pensando que aprenderán sobre la mente de un psicópata: en este caso, se trata simplemente de entretenimiento.
Otro aspecto negativo de la novela es que el giro argumental se presenta sin ninguna anticipación, lo cual resulta frustrante y está mucho mejor trabajado en la serie de TV.
Para ir cerrando: es una novela interesante por sí misma, que ofrece una base sólida para crear una franquicia que, hasta el día de hoy, sigue vigente gracias al personaje de Dexter. Su concepción ha trascendido fronteras que el autor jamás habría imaginado. Actualmente Dexter ha experimentado un resurgir, en la cultura de las redes sociales, con reels de las escenas favoritas. Esto indica que su impacto habría sido mucho mayor de haber aparecido en la época de los smartphones. Opino que lo que hace a Dexter resaltar de los otros asesinos en serie justicieros es su banalidad. Dexter no es un filósofo autocomplaciente que debe justificar lo que hace, como Raskolnikov. Tan solo hace las cosas porque le resulta divertido, como ver una película. Es un hedonista; hace sus observaciones agrias, se burla de las encrucijadas morales de sus pares y ama los donuts. Si te agrada el personaje, esta novela te resultará muy grata.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Reseña: La Maldición de Hill House de Shirley Jackson


La Maldición de Hill House de Shirley Jackson es por excelencia la clásica historia de casa embrujada. Lejos de ser la primera (ese puesto posiblemente lo ocuparía El Castillo de Otranto de Horace Walpole, ya que inició con la literatura de terror gótica), su popularidad no tiene parangón. Ha recibido dos adaptaciones para el cine, la primera en 1963 y la segunda en 1999, y una serie de televisión de la mano de Netflix, y si bien todas tendrán sus divergencias, el tema central que comparten es de un grupo de personas que deciden pasar unas noches en una mansión en la que han ocurrido varias atrocidades en el pasado, con el fin de corroborar si es que dicha mansión está embrujada.


En la versión que nos compete, tenemos a nuestra protagonista Eleanor Vance, una mujer insegura y sumisa que decide dejar sus miedos detrás y aventurarse en esta empresa que le dará paso a una nueva y mejor vida. Aquellos que fueron fans de alguna de las adaptaciones y esperan darse un buen susto con esta novela puede que se lleven una decepción, ya que esta no recurre al horror sino más bien al terror psicológico. En esta versión todo lo que se nos cuenta es ambiguo, pues lo vemos desde la perspectiva de Eleanor, quien no es una persona de lo más confiable.


Durante décadas, esta novela ha dejado a los lectores elucubrando sobre cada aspecto de la misma, tratando de desentrañar la relación que tiene Hill House con las emociones de protagonista, y esto se debe gracias a que Shirley Jackson creó un personaje bien complejo, cada faceta o incertidumbre que experimenta es en consecuencia a las interacciones que tiene con alguno de los otros personajes con quien debe convivir durante esos días. Estas dudas cobran vida y se manifiestan por medio de golpes, sombras o manchas de sangre en las paredes como si Hill House se estuviese burlando de ella, pero podría ser también que la mansión fuera ajena a ella y que sea la misma Eleanor quien conjura esta maldición.


Lamentablemente, no se puede decir mucho del resto de los personajes. La mayoría son distantes o no parecen tener un interés genuino en la maldición, haciéndote preguntar muchas veces qué hacen ahí en primer lugar. Sin embargo, esto debe haber sido deliberado para que la protagonista, y por lo tanto el lector, desconfíe de ellos.


En conclusión, La Maldición de Hill House es una novela que te atrapa en su ambiente gótico que tan irresistible no resulta en el género del terror y al terminar te hará preguntarte lo que realmente ocurrió esas noches en las que los personajes se hospedaron en Hill House.


Valoración: 5/5


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